Conserva gran parte de su casco antiguo, con arquitectura serrana popular, casonas blasonadas y palacios que embellecen el conjunto. Los más importantes son los palacios barrocos del Arzobispo Barroeta, en la plaza del Quiosco y el Palacio del Ángel, a los pies de la Iglesia, que datan del siglo XVIII.
Otras paradas arquitectónicas serían “El Fuerte” y los edificios adyacentes, que acogen actualmente al Ayuntamiento y al Teatro de Ezcaray, recordándonos la importante industria textil que existía en Ezcaray y donde en 1752 se fundó la sede de la Real Fábrica de Paños de Santa Bárbara.
También es interesante llegar hasta la antigua Estación del Ferrocarril, que conectaba hasta los años 50 Haro con Ezcaray y se sitúa al otro margen del río.
En la actualidad es un bar y restaurante muy agradable donde tomar un café o comer.
Ahí comienza la Vía Verde, una ruta lineal sencilla y entretenida.
La ermita de Santa Bárbara es uno de esos sitios que os recomiendo encarecidamente. Ubicada a unos 100 metros de altitud en el cerro del mismo nombre, aquí encontrarás una vista absolutamente deslumbrante del pueblo y el valle del Río Oja.
Se puede acceder tanto andando, a través de un paseo que comienza en la carretera de Valgañón y recorre el Paseo del Saúco, como en coche.
También hay un camino zigzagueante que parte desde el barrio de Soleta, más escarpado y exigente. La panorámica vale la pena.
A ambos lados del río Oja y sus barrancos se encuentran ubicadas las nueve aldeas, en un paseo increible hacia lo rural, lo natural y lo auténtico.
Turza, Cilbarrena, Urdanta, Zaldierna, Azárrulla, Posadas, Altuzarra (sí, como nuestro nombre) San Antón y Ayabarrena.
Algunas de ellas ya deshabitadas, pero con el esplendor mágico de lo ancestral.
En Ezcaray, encontramos tres templos religiosos, la Iglesia de Santa María la Mayor, una bonita iglesia-fortaleza de orígenes románicos, finalizada en el siglo XVI, la ermita de Santa Barbara, cuya visita ya os hemos recomendado y la ermita de la Virgen de Allende, la patrona de Ezcaray.
Es un pequeño edificio barroco con bonitos azulejos en su exterior y una sorpresa en su interior, una magnífica colección de ángeles arcabuceros que vale la pena conocer.